domingo, 30 de noviembre de 2014

Razones por las que los aprendices de una lengua extranjera no alcanzan una competencia nativa

En el estudio de la adquisición de lenguas extranjeras (LE), es común observar que muchos aprendices no alcanzan una competencia similar a la de un hablante nativo. Diversas teorías psicolingüísticas, sociolingüísticas y cognitivas han sido desarrolladas para explicar las razones detrás de este fenómeno, que involucra una compleja interacción de factores que afectan tanto a los individuos como a los contextos en los que se encuentran.

Una de las teorías predominantes en el campo de la psicolingüística es el modelo de Análisis Contrastivo, que sugiere que las diferencias y similitudes entre la lengua materna (L1) y la lengua extranjera (L2) pueden predecir los errores comunes durante el aprendizaje de una LE. Según este modelo, la interferencia de la L1 en la L2 es una de las principales razones de los errores en la producción lingüística. Por ejemplo, un angloparlante podría cometer el error de decir "Soy veinte años" debido a la transferencia de estructuras morfosintácticas de su lengua materna (Cenoz, 2001). Este fenómeno es explicado como el producto de un proceso en el que los aprendizajes de la lengua materna influyen inconscientemente en la adquisición de la lengua extranjera.

Por otro lado, se encuentra la teoría del Análisis de Errores, que se centra en el estudio de los errores cometidos en el proceso de adquisición. Esta teoría sostiene que, en lugar de ver estos errores como obstáculos, deben ser considerados como oportunidades de aprendizaje. Los errores reflejan la construcción de un sistema intermedio o "interlengua" que es una mezcla entre la L1 y la L2, y que permite al aprendiz formular hipótesis sobre el funcionamiento de la L2 (Selinker, 1972). Sin embargo, el principal desafío radica en la fosilización, un fenómeno que ocurre cuando el sistema intermedio se estanca y no progresa, lo que impide al aprendiz alcanzar una competencia similar a la de un hablante nativo (Larsen-Freeman, 2003). En este sentido, la habilidad para manejar este proceso es esencial para evitar la limitación en el dominio de la L2.

Además de las teorías psicolingüísticas, los factores sociolingüísticos desempeñan un papel crucial en el éxito del aprendizaje de una L2. Modelos como el de Schumann (1978) proponen que la adquisición de una segunda lengua está estrechamente vinculada a la capacidad del aprendiz para integrarse en una nueva cultura. La distancia social y psicológica entre el aprendiz y la comunidad de hablantes de la L2 puede influir negativamente en la motivación del aprendiz y, en consecuencia, en su éxito comunicativo. Si el aprendiz percibe una gran distancia cultural o psicológica respecto al grupo que habla la L2, es probable que se limite a usar la lengua de forma funcional y superficial, sin llegar a dominarla de manera fluida.

La teoría de la acomodación, propuesta por Giles y Byrne (1982), también sugiere que la forma en que un aprendiz interactúa con los hablantes nativos de la L2 afecta su capacidad para alcanzar una competencia avanzada. Si un aprendiz adopta una postura convergente y adapta su comportamiento lingüístico al de la comunidad de habla, tendrá mayores probabilidades de éxito. Sin embargo, si adopta una postura divergente y se resiste a asimilar las normas lingüísticas y culturales de la comunidad, su aprendizaje de la L2 se verá limitado.

Desde una perspectiva cognitiva, el proceso de adquisición de una L2 también depende de la manera en que el aprendiz procesa la información lingüística. El modelo del Monitor de Krashen (1981) sugiere que existen dos tipos de procesos: la adquisición, que es inconsciente y natural, y el aprendizaje, que es consciente y estructurado. Krashen postula que el aprendizaje consciente de las reglas lingüísticas solo tiene un efecto limitado en la producción de la lengua, mientras que la adquisición natural a través de la exposición continua y significativa a la lengua es la clave para alcanzar la fluidez. El filtro afectivo es otro concepto central en su teoría, que sostiene que factores emocionales, como la motivación y la autoestima, juegan un papel crucial en el éxito o fracaso del proceso de adquisición. Cuando un aprendiz se siente ansioso o desmotivado, puede bloquear el aprendizaje de la L2, impidiendo que el "input comprensible" sea absorbido adecuadamente (Krashen, 1981).

En conclusión, el proceso de adquisición de una lengua extranjera es influido por una serie de factores psicológicos, sociales y cognitivos que interactúan de manera compleja. La interferencia de la lengua materna, la existencia de una interlengua que puede quedar estancada, la relación con la cultura y los hablantes nativos, así como los factores emocionales del aprendiz, son solo algunos de los elementos que explican por qué muchos aprendices no logran alcanzar una competencia similar a la de un hablante nativo. Para optimizar el aprendizaje, es esencial considerar todos estos factores en la planificación de un curso de L2, adaptando las estrategias didácticas a las necesidades de los estudiantes y creando un entorno de aprendizaje positivo que favorezca la adquisición efectiva de la lengua.

Referencias:

Cenoz, J. (2001). El análisis contrastivo en la enseñanza de lenguas extranjeras. Ediciones Akal.

Giles, H., & Byrne, D. (1982). An analysis of accommodation theory: The case of scientific discourse. In H. Giles, P. Robinson & P. Smith (Eds.), Social psychology and communication (pp. 5-28). Routledge.

Krashen, S. D. (1981). Second language acquisition and second language learning. Pergamon Press.

Larsen-Freeman, D. (2003). Teaching language: From grammar to grammaring. Heinle & Heinle.

Schumann, J. H. (1978). The pidginization of speech in second language acquisition. Language Learning, 28(3), 424-432.

Selinker, L. (1972). Interlanguage. International Review of Applied Linguistics, 10(3), 209-231.